Tumbada
en la hierba,
cierro
los ojos
y
dejo que me invadan las sensaciones.
Siento
la hierba,
siento
el aire
caliente,
el
olor
a
mar.
Siempre
hay olor a mar.
Oigo niños
jugar.
Oigo
sus voces.
La
playa no se ve
pero
se intuye.
Estoy
bajo los árboles
y
las hojas a penas se distinguen.
El
problema de las hojas siempre me ha preocupado.
Veo
el todo
pero
no veo las hojas.
Entre
las hojas está el cielo.
El
cielo
cóncavo,
abovedado,
no
es plano, no es recto.
Si
me fijo,
el
cielo es curvo,
envolvente,
es
ver a Dios
moviéndolo.
Si
cierro los ojos,
y
siento,
llego
al cielo.
©
onlythebestones 2007
Publicado
originalmente en Vorem.
No hay comentarios:
Publicar un comentario